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Los autos autónomos: no los detiene ni el miedo ni la falta de regulación

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Brain Fruit, Número 1, Testnologic

Los autos autónomos: no los detiene ni el miedo ni la falta de regulación

Parecería un automóvil sacado de la ciencia ficción, pero cada vez está más cerca de convertirse en realidad.

El 19 de marzo de 2018 un auto autónomo asesinó a una mujer en Tempe, Arizona. El auto, perteneciente a la compañía Uber, detectó a una mujer que caminaba junto a su bicicleta. Primero la clasificó como un objeto no identificado, después como un vehículo y, por último, como una bicicleta, de acuerdo con reportes oficiales. En cada caso hizo un ajuste de la trayectoria esperada; sin embargo, al no estar programado para reconocer a una persona caminando junto a una bicicleta, no supo predecir correctamente la trayectoria y la arroyó de manera fatal. 

El próximo año podríamos ver al primer coche 100% autónomo en las calles, un coche que si nada lo impide será un Tesla.

Aunque caso claramente dio la razón a la víctima, evidenció la falta de regulación e incluso, de comprensión que se tenía en ese entonces sobre esta nueva tecnología. Estados Unidos –sin duda- es de los países con mayor avance regulatorio para los autos autónomos, antes y después de este incidente

También es cierto que el percance frenó el avance de estos desarrollos, aunque no lo detuvo. Waymo®, una compañía de Alphabet, Inc.®, hermana de Google®, YouTube® y Android®, inició el servicio de taxis autónomos a finales del año pasado en Phoenix, irónicamente en el mismo estado donde sucedió el accidente con Uber: Arizona. El servicio, que aún se encuentra en estado de prueba, no ha reportado ningún incidente. Los autos de Waymo® son conducidos de manera autónoma, pero tienen un conductor humano “testigo” que asegura la interpretación de todo lo que la máquina no detecta. 

Los autos de Waymo® son conducidos de manera autónoma, pero tienen un conductor humano “testigo” que asegura la interpretación de todo lo que la máquina no detecta.

En una movida inteligente, la introducción de este pasajero adicional disminuye la desconfianza que se ha generado hacia la tecnología y evita complicaciones regulatorias para un vehículo sin conductor humano. Es un hecho que, con o sin testigo de la conducción, las grandes fabricantes de automóviles y de tecnología de inteligencia artificial no detendrán el desarrollo tecnológico de lo que muchos consideran el futuro de la industria. 

Circular en modo 100% autónomo (niveles 4 y 5) está aún lejos de las calles.

En México, el mayor reto para la introducción de estos avances es uno burocrático. Aún en nuestras leyes y normas no se considera siquiera la existencia de esta tecnología. Será interesante analizar cómo nuestros legisladores –con el cabildeo de las industrias involucradas– crean, actualizan o apresuran las normativas apropiadas para probar y, eventualmente, comercializar estos vehículos en el territorio nacional. 

Si bien la infraestructura aún no es la apropiada y la confianza del mercado mexicano en la tecnología es incierta, no cabe duda que los autos autónomos han llegado para quedarse, estemos listos o no. 

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